¿Cómo se clasifican los apoyos que puede necesitar una persona?
Los apoyos se clasifican en base a la intensidad de los apoyos que la persona necesita para poder desenvolverse con normalidad en su entorno. Esta depende de distintas circunstancias en relación a las personas concretas, las situaciones y etapas de la vida. Los apoyos pueden variar en duración e intensidad.
Hay cuatro tipos de intensidad de los apoyos:
- Intermitente: los apoyos se proporcionan cuando se necesitan. Esto significa que no siempre son necesarios, o que sólo son necesarios durante periodos cortos que coinciden con las transiciones de la vida. Los apoyos intermitentes pueden ser de intensidad alta o baja.
- Limitado: esta intensidad de apoyo se caracteriza por su consistencia en el tiempo, por un tiempo limitado pero no intermitente. Puede exigir un coste inferior y menos personal que otros niveles más intensos de apoyo. Por ejemplo, podría ser un entreno en el trabajo por un periodo limitado.
- Extenso: se definen por la implicación continua y regular, por ejemplo cada día, en relación a algunos entornos y sin límite de tiempo. Por ejemplo, un apoyo a largo plazo en el trabajo.
- Generalizado: la constancia y alta intensidad caracterizan este tipo de apoyo. Se proporciona en distintos entornos y son, potencialmente, para toda la vida. Normalmente son más intrusivos y exigen más personal que las otras intensidades de apoyo.
En el momento de delimitar el perfil de apoyos (los necesarios y su intensidad) el sistema 2002 propone un proceso de evaluación de 4 pasos:
- Identificar las áreas de apoyo relevantes.
- Identificar las actividades de apoyo relevante para cada área de apoyo.
- Evaluar el nivel o intensidad de los apoyos necesarios.
- Escribir el plan de apoyos individualizado que refleje el individuo.
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